01/01/2012

Tribus de Etiopía: los Mursi, los últimos supervivientes.

Tribus de Etiopía: los Mursi, los últimos supervivientes.



Estamos en el cuerno de África, en Etiopía, también llamada el “techo de África”. Aquí todavía quedan tribus cuya compleja cultura permanece inalterada desde tiempos remotos, entre ellas los Mursi, una de las tribus más primitivas y feroces del Valle del Omo, que a pesar de la creciente influencia del turismo y la intervención del gobierno de la nación mantienen intactas sus costumbres y formas de vida ancestrales.

 
Seguimos viajando por el suroeste de Etiopía atravesando la región denominada “Naciones y Pueblos del Sur”, una de las zonas de mayor riqueza étnica del planeta donde subsisten numerosos grupos tribales cuya forma de vida apenas ha sufrido cambios desde la noche de los tiempos.
 
http://www.divshare.com/download/25154980-1b3
 
En efecto, han pasado muchos siglos pero estas tribus apenas han variado sus costumbres. Las lanzas y flechas han sido sustituidas por los AK-47, los temibles Kalashnikov que portan muchos hombres a la espalda y algún bidón de plástico que utilizan para transportar agua, el resto permanece inalterable.
 
 
Entre la gran variedad de tribus del Omo destacan por su singularidad los Mursi y los Surma, dos grupos étnicos que curiosamente, a pesar de vivir muy distantes entre sí, comparten la misma cultura, lengua y tradiciones, entre ellas la célebre Dunga, una batalla entre guerreros cuya victoria da derecho a escoger esposa.
 
En este reportaje hablaremos de los Mursi, una tribu cuya población no llega a los 10.000 individuos y sigue descendiendo alarmantemente.
 
 
Su idioma es el mursi, de origen nilótico, y practican el animismo, religión tradicional que en estas culturas africanas revela una compleja mitología y una firme creencia en la conexión del alma entre vivos y muertos, sean personas o animales.
 
 
 
Los Mursi ocupan las tierras del Valle del Omo y el Mago. La mayoría de las aldeas se encuentran no lejanas pero sí aisladas entre sí, en un radio de 70 km de la ciudad de Jinka.
 
Para acceder a estos poblados es necesario desplazarse en vehículo todoterreno y contratar un chófer experto, circulando siempre por pistas y senderos que aparecen o desaparecen en función de la vegetación, las lluvias y los torrentes que causan.
 
 
La economía de los Mursi se sustenta en la ganadería y el cultivo de sorgo y maíz, cereales muy resistentes al clima extremo de esta zona y alimento básico en la dieta de todas estas tribus.
 
También recolectan abundante miel valiéndose de los mismos métodos que vimos al visitar la tribu de los Hamer.
 
 
En épocas de sequía, si la cosecha es mala y hay escasez de cereales, su comida consiste en una mezcla de leche y sangre de vaca que les aporta el alimento necesario para sobrevivir. En épocas difíciles también intercambian ganado por cereales en los mercados y pueblos vecinos.
 
 
Los ancianos son muy respetados; de hecho administran la región y son quienes toman las decisiones más importantes ante problemas que afectan a la comunidad.
 
Al ser las personas de más edad se entiende que tienen más conocimientos y experiencia para resolver cualquier problema o litigio entre ellos.
 
Este anciano que descansa es el jefe de la tribu.
 
Los jóvenes guerreros Mursi celebran anualmente la Dunga, un violento torneo en el que armados con largos palos exhiben su habilidad en la lucha.
 
Hasta hace pocos años la Dunga era una pelea a muerte que sólo acababa matando al rival; hoy en día finaliza cuando el perdedor se rinde.
 
El ganador de la Dunga es llevado ante el grupo de muchachas de la tribu para que una de ellas lo escoja como esposo. El vencedor obtiene, además, el respeto de la comunidad y el honor de administrar a los jóvenes cazadores.
 
Jóvenes participantes de la Dunga.
 
En estas tribus la estética corporal es de la máxima importancia. No les gusta el pelo, de ahí que se rasuren de la cabeza a los pies. Los hombres se pintan el cuerpo con cal o cenizas para realzar su agresividad y en la cabeza lucen cuernos y plumas que les dan un aspecto más aguerrido.
 
 
Pero lo más llamativo de su decoración son las escarificaciones, cicatrices en la piel producidas por cortes e incisiones de mayor o menor profundidad, que al cerrarse forman una costra. En la mujer se considera un adorno que realza su belleza; en el hombre un símbolo de valentía que indica que ha cazado algún animal feroz o ha ganado a algún enemigo.
 
 
La mujer Mursi cuida mucho la decoración de la cabeza, adornándola profusamente con cualquier objeto que esté a su alcance: flores, frutas, aros metálicos, pieles, etc.
 
La imagen más conocida de los Mursi es la de sus mujeres luciendo un disco de arcilla colgando del labio inferior. A menudo pensamos que pintarse el rostro y el cuerpo, practicarse tatuajes en la piel o lucir perforaciones es una pura cuestión de estética, de coquetería, sin embargo estos símbolos trascienden de lo decorativo.
 
 
Más allá de cuestiones estéticas la ornamentación corporal transmite la información que en ese mundo es importante: se comunica la pertenencia a un pueblo, tribu o etnia, se proclama el estado civil del individuo, se muestra el paso de la infancia a la fase adulta, el rango social dentro del grupo, etc.
 
Además de esta información, es innegable que para la mujer Mursi el plato de arcilla constituye un símbolo de belleza y elegancia y se dice que cuanto mayor sea el tamaño del plato mayor será la dote que reciba el padre de la muchacha de la familia de su futuro esposo.
 
 
Cuando una niña Mursi alcanza la pubertad se le practica un corte bajo el labio inferior y se le coloca un pequeño corcho o tapón de madera para que la incisión no se cierre. Durante los años siguientes ese pequeño orificio se va estirando progresivamente para ir insertando un disco labial mayor.
 
Este proceso se repite hasta que el agujero sea lo bastante grande como para sostener un disco de barro de unos 15 cm. de diámetro. La joven debe tensar el labio con mucho cuidado ya que si se le rompe perderá la belleza para los hombres y nunca podrá casarse.
 
 
También se practican orificios en los lóbulos de las orejas, donde lucirán pequeños platos mientras permanezcan solteras.
 
Este acto tiene gran importancia en la cultura Mursi ya que significa el paso de niña a mujer y la posibilidad de empezar a buscar marido.
 
Lo ideal es que la mujer, estirando el labio, pueda pasar el orificio alrededor de su cabeza. Cuanto mayor sea el disco labial mayor será el valor de la mujer cuando se case. Una dote normal está alrededor de las 30 vacas. Si la casadera luce un plato labial muy grande puede llegar a obtener hasta cincuenta cabezas de ganado.
 
 
Cuando la joven empieza a perforarse el labio se le extirpan los incisivos inferiores para que pueda sujetar el disco con más seguridad, un precio muy alto por esa coquetería ya que nunca más podrán volver a comer con normalidad; es verdaderamente difícil morder una manzana o un trozo de pan sin los incisivos.
 
Previamente a la boda –a veces durante la infancia de los futuros novios- las familias negocian el precio de la dote que normalmente se compone de un número de reses y algunos panales de miel. Además, desde hace unos años, es obligatorio regalar un Kalashnikov al padre de la novia.
 
Se extirpan los incisivos inferiores para asegurar el plato.
 
Las mujeres mursi no llevan el disco puesto todo el día ya que es demasiado pesado o incómodo para realizar las tareas domésticas. Se lo colocan para las celebraciones tribales, para atender a sus invitados o cualquier otra situación relevante, como la visita de algún grupo de turistas.
 
Mujer Mursi colocándose el disco labial.
 
Respecto a las visitas turísticas no es una cuestión sencilla de explicar. Tener contacto con los Mursi puede no ser una experiencia agradable debido a que muestran un carácter hostil hacia todo lo que es extraño a su cultura.
 
Los Mursi son una de las tribus más feroces que quedan en el continente negro. Siguen manteniendo conflictos con las etnias vecinas y cada año se registran víctimas mortales por disparos de los AK-47 que proliferan en la región.
 
 
Hasta hace unos años no era posible visitar esta tribu, no querían saber nada del mundo exterior, pero los tiempos cambian y el dinero que trae el turismo no es fácil de despreciar. Estas tribus viven en el más absoluto aislamiento, olvidadas del gobierno central etíope, así que han encontrado una jugosa forma de obtener dinero para cubrir sus necesidades, el que se paga por el permiso para visitarlos y el que sacan por cada foto que se les hace.
 
 
Cuando un extranjero entra en un poblado Mursi es conminado inmediatamente a fotografiar, especialmente por las mujeres. Se acercan al viajero y le insisten para que les retrate, una exigencia que a veces puede ser agresiva, acompañada de gritos y pellizcos en los brazos, aunque no lleves ninguna cámara encima. Si no se tiene intención de fotografiar es mejor salir del todoterreno sin nada, ni mochila.
 
 
Es muy importante negociar el precio de cada instantánea antes de hacerla, nunca después. Lo normal es pagar 2 ó 3 brr por fotografía, un precio realmente razonable –aproximadamente 5 céntimos de euro-, pero hay que tener cuidado con los grupos porque si se ponen cinco personas a posar las cinco querrán su dinero, así que conviene negociar individualmente.
 
 
Al comienzo de la visita el precio es más alto con lo cual es recomendable no sacar la cámara desde el principio. A medida que pasan los minutos y van recogiendo dinero sus exigencias se rebajan. El precio por la foto de un anciano o un niño es inferior.
 
No les gusta que se les hagan fotos pero lo toleran a cambio de dinero. Lo que debe evitarse siempre es fotografiar sin pedir permiso y mucho menos no pagar, se pondrán muy violentos y habrá problemas, seguro.
 
Esta mujer ha descubierto que le he fotografiado sin su permiso. Tendré que pagarle lo que me pida si no quiero tener un disgusto.
 
Respecto al dinero, un detalle a tener en cuenta es que no aceptan billetes muy viejos, con roturas o excesivamente sobados. En Etiopía es realmente complicado encontrar billetes en buen estado; a la hora de cambiar en los escasos bancos que hay se debe exigir que nos entreguen papel en buenas condiciones.
 
 
En un país tan extremadamente pobre todo el efectivo que se maneja es billete de papel que circula por los mercados de mano en mano. No se guarda en carteras porque no las conocen y tampoco en los bolsillos porque fuera de las zonas urbanas como Addis Abeba la gente no viste con pantalones, de manera que el dinero lo llevan donde pueden, allá cada cual con su imaginación…
 
A principios de 2010 el gobierno decidió acuñar moneda metálica pero debido al aislamiento que padecen los Mursi, cuando visité la zona (en Octubre de 2010), no conocían las monedas que les ofrecía por posar y no me las aceptaban por mucho que mi guía se esforzara en explicarles que aquellas chapas brillantes valían lo mismo que el papel. Sólo las querían para hacerse adornos.
 
 
A pesar de todo no ocultan su desagrado por la presencia de extranjeros y son muchas las aldeas que todavía no aceptan ser visitadas.
 
 

En cualquier caso siempre me han causado gran respeto aquellas sociedades que tratan de mantener vivas sus costumbres y cultura. Acepté pagar por realizar las fotos, algo que nunca había hecho, pero comprendí que esos billetes sobados son el único medio de supervivencia que tienen estas tribus, ahora que su territorio, donde cazaban, cultivaban y pastaban sus rebaños, ha sido diezmado por voraces buscadores de petróleo y constructores de presas faraónicas.
 
 
 
Los Mursi junto con los Surma son los últimos supervivientes de una cultura hermética en vías de extinción, hombres y mujeres que están ahí desde la noche de los tiempos orgullosos de su autenticidad y de su realidad, vieja como la árida y aislada tierra que les ha amamantado.
 
Estos artículos se publican también en la página web DigitalCamaraLens.com, dentro de la sección "Grandes Viajes".

DigitalCamaraLens.com es la web española más prestigiosa en análisis de equipos fotográficos y en especial de objetivos, de los que cuenta con una completa base de datos en la que podrás consultar las pruebas y test de los que te interesen.

Prohibida la reproducción total o parcial de textos o imágenes sin previo consentimiento.
 

Si deseas publicar algún comentario sobre este reportaje sólo tienes que rellenar todos los campos del formulario inferior.

Usuario

Email (no se publicará)

Comentario sobre el reportaje

Azken Muga :: Blog de Viajes