01/04/2010

Kerala, el jardín de las especias y los backwaters.

Kerala, el jardín de las especias y los backwaters.



La India, ese pa√≠s que muere y renace cada segundo en un caos de color, bullicio y efervescencia, tiene un lugar donde la vida se detiene para, junto a los cocoteros, dejarse mecer pl√°cidamente por las aguas que lo ba√Īan. All√≠ los ni√Īos aprenden a nadar antes que a andar, a pescar antes que a leer. Kerala, la India tranquila.

Rodeado de un silencio sobrecogedor, sólo roto por el aleteo de los cormoranes, mi vista se pierde en este dédalo de canales y me viene a la memoria una frase que leí en una guía de viaje: Kerala es un estado de ánimo, una alucinación.
Visitamos de nuevo la India, ese inmenso pa√≠s del que me confieso perdidamente enamorado, para√≠so del fot√≥grafo y del amante de las experiencias intensas, donde lo √ļnico posible es dejarse arrastrar por la vida que fluye a borbotones sobre la piel de esta tierra.
 
La India, la vida en colores.
Conocer la India no es tarea fácil ya que tiene veintiocho estados, muchos de los cuales son más grandes que cualquier país europeo, así que lo habitual es dividir el subcontinente en zonas -India del Norte, del Sur, del Este, etc.- para enfocar cada viaje en unos cuantos estados y tratar de visitar lo más interesante con tiempo suficiente para saborearlo.
 
Los shadus, una de las im√°genes de la India.
Repasando mis archivos fotogr√°ficos me doy cuenta de la diferencia de volumen que ocupa la India frente al resto de los pa√≠ses que he visitado, pero es que este pa√≠s tan especial es inabarcable. Y hablando de fotograf√≠a, en este viaje que hoy relato pude comprobar, como en ning√ļn otro, las limitaciones de las c√°maras compactas. Lejos de los pesados equipos r√©flex, quer√≠a tener la experiencia de ir ligero de equipaje, as√≠ que me embarqu√© con tan s√≥lo dos compactas, algunas tarjetas y un disco duro port√°til.
 
Las cámaras compactas son cómodas para viajar, pero tienen muchas limitaciones.
Me equivoqué. En centenares de ocasiones eché de menos la velocidad de enfoque, los buenos resultados a altos ISO y la solidez de un cuerpo réflex, especialmente en una época como Agosto en la que las lluvias del monzón azotan la región. Lluvia casi constante, cielos cargados de nubes amenazadoras, tonos grises, bajos contrastes y mala luz: todo lo que un fotógrafo maldeciría, éso es el monzón.
 
El monzón azota sin piedad.
Pues bien, hoy nos dirigimos al Sur, continuando con la visita que empezamos hace unos meses en el corazón de la Costa Malabar para conocer uno de los estados más especiales de esta indescriptible nación. El estado de Kerala, apodado "la India tranquila", está situado en el extremo suroccidental del subcontinente ocupando una estrecha franja delimitada al Este por la cordillera de los Ghates y al Oeste por el Mar Arábigo.
 
La cordillera de los Ghats.
Descendiendo de las monta√Īas hacia el mar, Kerala ofrece una vista espectacular, un mosaico de arrozales, campos de cocoteros y plantaciones de especias que a medida que nos acercamos a la costa se convierten en un laberinto de incontables canales y lagos de aguas mansas.
 
Mujeres recolectando en los arrozales de Kerala.
Parece ser que el nombre de Kerala proviene de alam, que en malayalam, el idioma de sus habitantes, significa "coco" y "lugar", es decir, "el lugar o la tierra de los cocos", y no es de extra√Īar ya que los palmerales se extienden durante miles de kil√≥metros a lo largo del litoral de Kerala.
 
Ni√Īa keral√≠, el pa√≠s de la sonrisa perenne.
Se cree que el cocotero no es autóctono de Kerala sino que fue introducido desde Ceilán, la actual Sry Lanka. En cualquier caso, la implantación de este cultivo transformó la costa keralí en uno de los paisajes más hermosos que pueden admirarse en la India.
 
La palmera de coco, un √°rbol omnipresente en todo el estado.
La cordillera oriental de los Ghates protegi√≥ Kerala durante miles de a√Īos de las invasiones de otros pueblos, sin embargo, por el Oeste recibi√≥ a trav√©s de sus costas un fecundo comercio de mercaderes romanos, chinos y √°rabes que ven√≠an en busca de las preciadas especias.
 
√Ārbol de la canela, sus ramas son las aromatizantes.
En el mundo antiguo y hasta hace apenas cien a√Īos, las especias eran un verdadero tesoro, al punto de que se empleaban frecuentemente como moneda de cambio, llegando a ser algunas de ellas tan valiosas como el oro. Las especias tienen propiedades aromatizantes, potenciadoras de sabor y terap√©uticas.
 
También, gracias a las cualidades conservantes de muchas de ellas, la gente podía guardar los alimentos durante mucho tiempo sin tener que desecarlos, salarlos o ahumarlos.
 
Vainas colgando de la planta de la vainilla.
Canela, vainilla, clavo o cardamomo son algunas de las especias que se producen en Kerala; entre todas la m√°s apreciada es la pimienta malabar, considerada la mejor del mundo.
 
Pimienta malabar, la m√°s apreciada del mundo.
Kerala fue la responsable de que naciera la vía comercial marítima más importante de la historia, la Ruta de las Especias, que junto a la Ruta de la Seda, por tierra, hicieron de Asia un destino imprescindible por sus abundantes y preciosos productos.
 
Si la India se caracteriza por ser un país tolerante donde caben todas las religiones y pensamientos, Kerala es el paradigma de esta filosofía. Sus habitantes dicen con rotunda sencillez que el agua y la hermosura de sus paisajes "les hace ser así".
 
Kerala, una tierra apacible y sosegada.
Además de convivir en armonía credos e ideas políticas antagónicas, es el primer estado en el mundo en el que se instauró el comunismo por votación democrática. Desde entonces se han ido alternando en el gobierno partidos de izquierdas y de centro moderado que han hecho de Kerala el estado más avanzado de la India, con el índice de alfabetización más alto del subcontinente.
 
Carteles de una campa√Īa electoral reciente.
Cuando se habla de Kerala la primera imagen que viene al pensamiento es la de un paisaje casi minimalista de agua e hileras de palmeras. Son los "backwaters", una red de canales y lagos de más de 2.000 kilómetros.
 
Cada a√Īo vemos por televisi√≥n las enormes riadas e inundaciones que se producen en muchos pa√≠ses, y en especial en la India. Este fen√≥meno, que lo consideramos como una cat√°strofe es, en muchos casos, un ciclo natural imprescindible para la supervivencia de esas regiones pues mantienen la fertilidad de los valles y suelos aluviales.
 
Las lluvias torrenciales provocan inundaciones cíclicas en la India.
El ejemplo más conocido es el del Nilo, sin cuyas crecidas Egipto jamás habría llegado a ser la primera potencia del mundo antiguo, o los grandes ríos africanos, de cuyas avenidas dependen toda la flora y fauna de la sabana. Lo malo es que este fenómeno natural cada vez se cobra más vidas y bienes materiales, pues el ser humano en su incesante expansión deforesta y construye en los cauces naturales, provocando la vulnerabilidad de estos hábitats.
 
En Kerala se tiene mucho cuidado en no invadir los ríos.
Los backwaters se formaron a partir de los sedimentos que depositaban los r√≠os y lagos durante la √©poca de los monzones, de tal forma que con los siglos se cre√≥ una costa interior, paralela a la del mar, moldeada por una vasta red de canales y lagos. Los keral√≠es hicieron el resto construyendo peque√Īos diques casi a ras del agua y formando los canales, que son las v√≠as de comunicaci√≥n internas. Hoy todav√≠a siguen existiendo muchas aldeas a las que s√≥lo es posible acceder en barca.
 
Una tienda de telas a la que sólo se puede acceder en barca. Todas las construcciones se levantan, alejadas, donde hay un poco de sitio.
En los backwaters la economía básica depende de la pesca, del arroz y, sobre todo, del coco. De la savia de la palmera se extrae por fermentación el licor local; la primera destilación es suave y exquisita pero la segunda produce un orujo muy fuerte. El fruto se come, se bebe y se exporta a todo el mundo, la corteza se emplea para mil usos, entre ellos la confección de cuerdas y alfombras, la madera del tronco sirve para construir barcas y vigas, las hojas de palma para cubrir los techos, etc.
 
Con tal aprovechamiento es natural que el keralí llame a la palmera de coco "el árbol celestial que otorga los deseos". Es el árbol sagrado de este pueblo.
 
El fruto de la palmera sagrada.
En los backwaters hay dos tipos de embarcación: la piragua y el "kettuwallam", una barcaza que originariamente se utilizaba como vivienda y como medio de transporte del arroz.
 
Un kettuwallam con sus dos tripulantes.
En algunas poblaciones grandes es posible alquilar un kettuwallam para hacer una travesía por los backwaters. Hay muchas que se han habilitado para el turismo y disponen de camas y todas las comodidades para realizar un inolvidable recorrido. Existe la posibilidad de contratar la barcaza arrocera con los servicios de un cocinero privado; en ese caso el viajero sólo tiene que preocuparse de comprar el pescado o marisco que desee en cualquier casa de pescadores donde pare el kettuwallam.
 
Un pescador ofrece los langostinos que ha pescado esa ma√Īana.
El cocinero se encargar√° de preparar deliciosas recetas de cocina local servidas sobre hojas de palma. El plato m√°s tradicional es el "tahl√≠", compuesto por peque√Īas raciones de diferentes guisos. No hacen falta cubiertos porque se come con las manos, mejor dicho, con la derecha, pues la mano izquierda se considera impura.
 
El tahlí keralí servido sobre una hoja, a la manera de los backwaters.
Navegar por estos canales de aguas pl√°cidas y exuberante vegetaci√≥n es adentrarse en un universo aparte, donde el reloj se para y la √ļnica frontera es la l√≠nea infinita de palmeras. Los canales est√°n separados por estrechas lenguas de tierra de apenas unos metros de anchura donde se levantan las aldeas que, al no haber espacio, no tienen un n√ļcleo f√≠sico. Es imposible definir los l√≠mites entre los pueblos puesto que las casas est√°n diseminadas y alejadas unas de otras; el agua lo cubre todo.
 
Un constructor de ladrillos.
Las peque√Īas casas se construyen con ladrillos de barro extra√≠do del fondo del canal, se levantan donde se puede y si queda alg√ļn metro libre se planta un peque√Īo huerto. Cada vivienda dispone de un amarre para la piragua porque aqu√≠ no hay coches; l√≥gico, no hay sitio para hacer una carretera. La gente se lava, hace la colada y cocina con el agua de los canales.
 
Los ni√Īos van a la escuela en piragua y todos aprenden a nadar antes que a andar y a pescar antes que a leer, ya que la vida en Kerala gira en torno al agua.
 
Ni√Īos acudiendo a la escuela en barca.
Como no pod√≠a ser de otra forma en este universo de agua, uno de los acontecimientos m√°s importantes del a√Īo es la "Nehru Cup Snacke Boat Race", una regata que se celebra el segundo s√°bado de Agosto.
 
Una tripulación realiza una tanda de calentamiento antes de iniciar la regata.
En la Nehru Cup compiten las "piragua serpiente", unas larguísimas barcas de poco fondo y proa en forma de cabeza de serpiente. Cada una puede estar formada por una tripulación de cien remeros como máximo.
 
Las "piragua serpiente" en plena competición. También hay tripulaciones femeninas.
Las tripulaciones vienen desde todos los rincones de los backwaters para representar a sus aldeas. Vencer en esa regata les convertir√° en h√©roes para el resto del a√Īo y su poblado ser√° admirado y respetado por el resto de los competidores.
 
El orgullo de ganar. Cada cual se las ingenia para no perder detalle de la Nehru Cup.
En la India todo se decora abigarradamente: los elefantes, las vacas, los templos, etc. y las piraguas serpiente no podían ser menos. Para competir son adornadas con llamativas pinturas y sombrillas de seda.
 
No importa que las sombrillas perjudiquen la aerodin√°mica, esto es la India y la barca debe ir engalanada.
En las barcas peque√Īas el proel, al no tener apenas sitio para sentarse, se ata los pies a la embarcaci√≥n para no caer al agua. Detr√°s los remeros bogan sentados al ritmo fren√©tico de un silbato, mientras que a popa varios timoneles mueven sus remos con enormes giros de brazos para dar mayor espectacularidad al bogar de la embarcaci√≥n.
 
Los de popa reman de forma espectacular.
Miles de personas de toda Kerala se acercan hasta Alleppey, el lugar donde está el campo de regateo, para asistir al acontecimiento. A mediados de Enero se repite esta regata para los turistas, pues en Agosto es la época del monzón y la lluvia arrecia dando muy pocos momentos de descanso, como puede verse en la mayoría de las fotos de este reportaje.
 
Un fotógrafo local protege su equipo de la lluvia.
Terminada la Nehru Cup los backwaters recobran su tranquilidad y la barcaza arrocera que he alquilado retorna a los canales para continuar la travesía.
 
El kettuwallam se interna de nuevo en las backwaters.
El kettuwallam navega sobre la superficie absolutamente plana de esta agua, sin producir ni un solo movimiento, y me va introduciendo de nuevo, lentamente, en este universo de agua y vegetación exuberante.
 
Enso√Īaci√≥n de Kerala.
Rodeado de un silencio sobrecogedor, sólo roto por el aleteo de los cormoranes, mi vista se pierde en este dédalo de canales y me viene a la memoria una frase que leí en una guía de viaje: Kerala es un estado de ánimo, una alucinación.
 
 
Estos reportajes se publican también en la página web "quesabesde.com"
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